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La sexualidad es algo natural e inherente al ser humano, las Drogas NO, la sexualidad construye a la persona, las Drogas NO, la sexualidad estimula las sensaciones y las emociones positivas, las Drogas NO… Con la sexualidad la persona mantiene el control y la voluntad sobre su vida, sobre sus actos, con las Drogas NO, con la sexualidad se incrementa el autoconocimiento y la autoestima, con las Drogas NO, con la sexualidad se potencia la vida de relación, el conocimiento y el respeto hacia el otro, con las Drogas NO. Y sin embargo las drogas están ahí, en todos los ambientes, a la vuelta de la esquina, es fácil tropezarte con ellas, no es difícil probar: porque "estoy deprimido", porque "tengo un problema", porque "me han dicho que esta es blanda, no engancha", porque "por una vez no pasa nada", porque "así aumentará mi potencia sexual, tendré sensaciones mejores, me desprenderé de mi sentimiento de inferioridad, me desinhibiré, ligaré mas…". Mentiras ampliamente reconocidas y demostradas. Las drogas generan problemas y nunca los solucionan, en lo referente a la sexualidad también. Llamamos drogas a todas esas sustancias cuyos efectos alteran el nivel de conciencia (deforman nuestra percepción de la realidad), interfieren en la voluntad (deciden por nosotros), provocan adicción (enganchan), nos exigen aumentar la dosis paulatinamente… y en este saco metemos tanto las mal llamadas drogas blandas (tabaco, alcohol, porros, pastillas de diseño…) como las duras (heroína, cocaína), las llamadas legales (fármacos) como las ilegales (las que se compra a los "camellos"). Con toda esta serie de efectos, por llamarlos de alguna forma "desinhibidores" de la conducta, las drogas suelen llevar a comportamientos de riesgo en los que perdemos el control de lo que hacemos y de lo que está pasando a nuestro alrededor. Esto significa más posibilidades de complicaciones en las relaciones sexuales como pueden ser la violencia, las E.T.S. o el embarazo. De forma más concreta y sin intención de agotar el tema, vamos a repasar alguno de los efectos que determinadas sustancias producen en las relaciones sexuales. El alcohol: Ya lo dijo Shakespeare "El alcohol provoca el deseo pero frustra la ejecución". El alcohol actúa como desinhibidor de las conductas, provocando que se pierda el control sobre algunas emociones y sobre algunas inhibiciones de tipo social, hace que te creas mas libre, menos tímido, más ligón... esa es la visión que de sí mismo tiene el borracho (aunque él diga que solo estaba "un poco colocado pero controlando"). La visión que tiene el resto de la gente, incluida la persona a la que quiere ligar, es que dice tonterías, que está pesadísimo, que además le huele el aliento, que está bailando como un pato, que hace el ridículo... y esto posibilita pocos ligues; si estos se dieran, a la hora de la verdad nos encontramos que:
La heroína: Se han descrito y estudiado importantes alteraciones sexuales en los consumidores de esta droga. Es un potente depresor del sistema nervioso central por lo que provoca disminución en el interés sexual, retraso en la eyaculación, alteraciones en la erección y disminución de la hormona masculina testosterona, todo esto en el hombre. En la mujer también disminuye el interés sexual y aumenta las dificultades para conseguir el orgasmo. A todos estos problemas suelen añadirse los provocados por la adicción, que conlleva un estilo de vida totalmente caótico, con la destrucción de la personalidad y los consiguientes riesgos embarazo o de enfermedades tipo SIDA, sobre todo si la droga se inyecta y se comparten jeringuillas. La cocaína: Así como con la heroína, la mayor parte de la gente parece tener las cosas claras, con la cocaína no siempre ocurre así. En un primer momento es un estimulante del sistema nervioso central por lo que puede provocar elevación del apetito sexual, pero detrás de la euforia llega la depresión y el desencanto. En los consumidores habituales se han descrito trastornos en la erección, como impotencia e incluso erecciones dolorosas. En fases posteriores aparece desinterés sexual tanto en el hombre como en la mujer. Algunas veces la cocaína se utiliza de forma tópica, espolvoreándola directamente sobre los genitales, porque se pensaba que aumentaba la excitación sexual. Esta droga tiene un efecto claramente anestésico por lo que la sensibilidad en la zona donde se aplique, disminuye o desaparece. La marihuana: Tiene efectos depresores sobre el cerebro provocando una relajación física y mental con desinhibición en el comportamiento. Su comportamiento puede ser asemejado al del alcohol, aunque por su condición de ilegalidad hay algún estudio que demuestra el mayor riesgo de continuar con las llamadas drogas duras. Investigaciones rigurosas han demostrado que el uso continuado de marihuana enlentece los reflejos, disminuye la lubrificación vaginal en la mujer, inhibe la producción de hormonas masculinas y femeninas y disminuye la producción de esperma. Otra cosa son las apreciaciones subjetivas que dicen tener quienes la consumen. Drogas de diseño: Son potentes estimuladores y entre otras cosas aumentan de forma antinatural la resistencia al cansancio. Distorsionan la actitud hacia las otras personas en lo que se refiere a las relaciones sociales y también a las sexuales porque desinhiben totalmente el comportamiento produciendo una pérdida de control que puede llegar a desencadenar conductas de violencia, abuso, agresión... Al potenciar los comportamientos compulsivos y la desinhibición colocan a las personas que las han tomado en situación de riesgo de contraer una ETS o de un embarazo no deseado como consecuencia de la falta de previsión y de la no utilización de métodos de protección. Todos estos efectos negativos se potencian al asociarlas al alcohol. Respecto a los efectos sobre el funcionamiento sexual, en general se puede decir que dificultan la ejecución y el disfrute tanto en lo referente a la sexualidad entendida en su concepto más amplio como si nos ceñimos al coito. Es difícil precisar más sobre sus efectos y consecuencias, pues estas "pastillas" tienen una composición variable de unos tipos a otros e incluso dentro de las "pastillas" del mismo tipo. No se cuenta con ningún tipo de registro o control que garantice de qué están hechas, en definitiva, nunca se puede saber lo que se está tomando. El tabaco: Considerada como droga legal también tiene sustancias que crean verdadera adicción. El consumo a largo plazo puede provocar graves problemas de salud bien conocidos por todos. De forma inmediata produce manchas negras en los dientes, los dedos y las uñas se amarillean y oscurecen, aparece tos y mal aliento. Fuente: Cuadernos de Orientación del Gobierno del Principado de Asturias. |