ANALISIS: "Este punto de encuentro juvenil es producto de una rebeldía anestesiada"
SANTIAGO CAMBERO. Sociólogo
Hace unos días, conversando con un grupo de padres comentaban que el problema del consumo de alcohol entre los jóvenes era debido a la deficiente educación que recibían en sus hogares, añadido a las amistades que rodean a sus hijos durante los fines de semana. Por tanto, estaban plenamente convencidos de que los niños y jóvenes de hoy son la viva expresión del ejemplo cotidiano que reciben de sus adultos, en un clima de tutelaje familiar a ultranza y de permisividad social.
Partiendo de esta hipótesis demostrativa de una de las posibles causas de este fenómeno denominado 'botellón', coincido con esos progenitores preocupados por las consecuencias insanas de tales hábitos de consumo; como prueba contrastada de que las (mal) enseñanzas que reciben esta ciudadanía joven es proporcional a la emulación de estas conductas sociales, insalubres para propios y ajenos, también generalizadas entre adultos. Como tesis, sería que la formación integral de la personalidad de nuestros educandos en el seno familiar da como resultado este polémico, u otros hechos sociales, como el 'botellón'.
Dejando este principio de Arquímedes aplicado al 'botellón', aprovecho para manifestar mi repulsa a seguir utilizando este término, que tanto nos perjudica, e incluso llega a criminalizar determinados comportamientos juveniles, creando una imagen social negativa de los mismos; esto es fruto de estereotipos negativos, que difunden una idea del joven unidimensional, quien sólo vive por y para el fin de semana. Y es cierto que una parte de la realidad juvenil protagoniza titulares en medios informativos extremeños al reflejarse la fotografía de miles de jóvenes estoicos y hedonistas --que contradicción-- consumiendo alcohol y otras sustancias tóxicas de madrugada en la calle, pero..., también éstos y otros tantos jóvenes anónimos protagonizan otros acontecimientos positivos, como deportistas, artistas, voluntarios, etc., en sus momentos de ocio.
Por la experiencia, se puede afirmar que la mejor alternativa a este moda juvenil es la que no existe, ya que se trata de unas circunstancias favorecedoras para secundar esta manifestación cultural o contracultural --¿cómo he dicho?--. Sí, este punto de encuentro juvenil es producto de una rebeldía anestesiada, o bien de un conformismo acomodaticio, dada la falta de regulación del espacio y el tiempo contemporáneo. Digo esto, pues se produce en la nocturnidad, con algo de alevosía, e invadiendo un hábitat compartido por otros vecinos que desean descansar o divertirse de otras maneras. Pero lo más importante: no todos esos jóvenes consumen alcohol, ni pierden su tiempo como se cree erróneamente, pues he sido testigo de enamoramientos, creación de microempresas, proyectos asociativos, programación de vacaciones, intercambio de apuntes, iniciativas solidarias,..., y válvula de escape tras una semana de estudiar y trabajar con ahínco.
Convencido estoy de que las medidas sancionadoras no llevan por buen camino de resolución este problema societario, pues implica a todo el conjunto de la sociedad extremeña. Estas medidas coactivas producen el efecto boomerang, pues exasperan a este colectivo social que se enfrenta a este tipo de imposiciones oficiales, y no refrendadas por la mayoría social.
Lo dicho, que al final la ciencia y su método puede facilitar la escucha, la reflexión, el análisis y la búsqueda de respuestas ante tal manifestación juvenil, pudiendo incluso originar en próximas fechas alguna cátedra de 'botellonología' --es broma, aunque pensándolo bien...--. En resumen, pongámonos manos a la obra, y dialoguemos abiertamente en el marco de la campaña institucional 'Futuro', y quizás avancemos algo más que actuar dando palos de ciego, como hasta ahora, en beneficio de construir una sociedad más cívica y corresponsable.
Fuente: El Periódico Extremadura, 16/12/01.