El Defensor del Pueblo ha comunicado a la comunidad de propietarios del edificio Panamá II que se dirigirá al ayuntamiento para estudiar si media ante la Junta Local de Seguridad, por el conflicto que estos vecinos mantienen por las consecuencias del 'botellón'. Este colectivo recibió el pasado lunes acuse de recibo de su petición, cursada el pasado 26 de julio, en la que 80 vecinos exponían que se tomen medidas para poner fin a la situación que padecen los fines de semana de elevados ruidos causados por los equipos de música de vehículos, suciedad y desperfectos en la zona por actos vandálicos.
Los vecinos se agrupan en los números 12 y 14 de la calle Francisco Guerra y reclaman una mayor presencial policial que les permita garantizar el derecho al descanso y a la seguridad. "Somos una comunidad nueva y no nos resignamos como han hecho otros del barrio", explican los propios afectados, al tiempo que acusan al ayuntamiento de "estar de brazos cruzados y pasarle la bola a la Junta para que resuelva".
La comunidad de propietarios de Panamá II señala que el problema viene de atrás y también afecta a los vecinos de otros edificios colindantes como Jamaica, Panamá I, Ateneo y Nuevo Parque.
En el escrito al Defensor del Pueblo, los afectados añaden que todos las iniciativas que han llevado a cabo en los últimos meses no han tenido ninguna respuesta, y denuncian que la Policía Local, ante las reiteradas llamadas durante las madrugadas de los fines de semana, no da ninguna solución. "Nos dicen que están atendiendo otras cosas y, en algunas ocasiones, nos preguntan que qué van a hacer ellos ante esa multitud de gente, que no hay normativa".
En este sentido, la comunidad de Panamá II subraya además que se están incumpliendo "sistemáticamente" varias ordenanzas municipales de limpieza, ruido y tráfico.
Los propios vecinos, afectados por el 'botellón', afirman que la zona se convierte en una "auténtica discoteca", debido al elevado volumen de los vehículos. La cantidad de de personas que se reúnen cualquier fin de semana ronda las 5.000. "No estamos en contra del 'botellón', pero sí pedimos a los jóvenes que cambien de lugar, porque ésta es una zona habitada y no un descampado, como al principio".
Ante la falta de una salida, los vecinos se plantearon acudir al Defensor del Pueblo, por "la clarísima dejación de funciones" que están mostrando el ayuntamiento y la Delegación del Gobierno, y "por considerar agotadas todas las vías a nuestro alcance", según reza en el documento remitido a esta institución.
La comunidad vecinal señala que la situación "se le ha escapado de las manos" a las instituciones e instan al Defensor del Pueblo a que "garantice el derecho al descanso y la seguridad" con su mediación ante la Junta Local de Seguridad. Los vecinos confían en que esta petición redunde en la solución al problema, que están sufriendo hace seis meses, porque dicen que se sienten agredidos.
La comunidad vecinal denuncia la pasividad policial y a las tiendas que hacen negocio. "Hay chavales muy jóvenes, de 13 a 15 años, que se compran una botella para bebérsela cuanto antes y comprar otra antes de que cierren las tiendas a las dos de la mañana". Así resume un vecino de uno de los bloques de la calle Francisco Guerra, el panorama con el que se encuentran los fines de semana. La comunidad de propietarios Panamá II ha denunciado a dos tiendas que abren "específicamente" a las once de la noche, para vender bebidas alcohólicas. El mismo afectado subraya que la Policía Local no acude a la zona y que hace alguna denuncia "esporádicamente" para cubrir el expediente, algo que ocurre, dicen, los jueves, viernes y sábado.
Fuente: el Periódico Extremadura, 09/08/02 - CARLOS ORTIZ - BADAJOZ .