viii. descripción y análisis de datos: primeras conclusiones.

1.      EL BOTELLÓN EN LA PLAZA MAYOR DE CÁCERES: ESPACIO Y DESARROLLO. 

Nuestra observación externa, la observación participante durante varios fines de semana y la información recibida a través de las otras técnicas, ya mencionadas, nos ha facilitado tener una visión ajustada de cómo se desarrolla espacial y temporalmente el botellón todos los fines de semana en la Plaza Mayor de Cáceres. 

      Se han realizado diferentes planos donde se marca la evolución espacial y temporal de los grupos que realizan el botellón, más otro tipo de consideraciones que nos han parecido interesantes. 

Algunas consideraciones,  a tener en cuenta son: 

Ü    El botellón suele comenzar alrededor de las 11´30 a 12 H de la noche. Una riada constante de grupos, comienza a “invadir” la Plaza. Hasta la 1 de la mañana, son los grupos más jóvenes los verdaderos protagonistas del evento. Son jóvenes entre 15 y 18 años, que van a situarse en unas zonas determinadas y que sistemáticamente ocupan todos los fines de semana. Nos estamos refiriendo a la zona de acceso a la “Parte antigua” de Cáceres, Palacio del Obispado, y Plaza del Palacio de Moctezuma. ¿Por qué se sitúan en esta zona? La respuesta hay que hallarla en que son los más jóvenes, muchos de ellos menores de edad, y prefieren esta zona porque están mucho más “escondidos”, a salvo de posibles miradas de personas que los conocen y que podían “estropearles” la fiesta. Son precisamente estos grupos los que antes van a abandonar el botellón. Sobre las 2 de la mañana comienzan su “peregrinación” hacia sus domicilios. Como vemos, comienzan antes el botellón porque tienen que marcharse antes. 

Lo que está claro es que existe en este grupo una verdadera identificación con el espacio que ocupan. El resto de los grupos que se forma en la plaza, sabe perfectamente que aquí están los más jóvenes. Indicar también que esta zona es conocida como la de la “marihuana”: la Plaza del Palacio de Moctezuma es el sitio idóneo para consumirla. Como vemos, existe una relación directa entre los más jóvenes y el consumo del primer porro. Evidentemente, en toda la plaza se consumen “porros”, pero observamos que en grupos muy esporádicos. 

Ü    A partir de la 1 de la noche, comienzan a llegar los grupos de 18 a 20 años, aproximadamente. Se sitúan de una manera anárquica a lo largo de las escaleras que dan acceso a todo el “conjunto monumental”, entorno a los coches, la mayoría convertidos en bar, y junto a la valla de separación que les impide situarse en el Ayuntamiento y en el Foro de los Balbos.  Al igual que los más jóvenes, suelen situarse siempre en el mismo lugar. 

El botellón, espacialmente hablando, nació en torno al Ayuntamiento y al Foro de los Balbos y desde aquí fue creciendo hasta ir completando toda la plaza. Hace ya unos dos años, la valla colocada por la Policía local todos los fines de semana, les impide acceder a esta zona. Fue una medida de las autoridades que no planteó ningún tipo de confrontación con los jóvenes que acuden al botellón. En palabras de uno de ellos: “La plaza es muy grande y seguía habiendo mucho sitio”. En cualquier caso, el poder marcó su territorio

Ü    Todavía a las 2 de la mañana sigue llegando gente para realizar su botellón. Son generalmente los más mayores, de 20 años en adelante. Todavía queda mucho sitio para que hagan su “fiesta”. Suelen mezclarse con los otros grupos, además ahora ya ha quedado libre la zona de los más jóvenes que es inmediatamente ocupada por el resto de los grupos. A las 3 de la mañana, la plaza esta “invadida” por unas tres mil personas). Es a partir de las 3´30 cuando comienza a despejarse. 

Ü    Existen diferentes puntos de ventas de bebidas muy cercanos a la Plaza Mayor, esto facilita la compra inmediata de lo que se quiere consumir. El 75% de lo que se consume es adquirido en las diferentes tiendas que se sitúan alrededor del botellón. El resto, suele comprarse en las grandes superficies. Se ha generado un verdadero “comercio” entorno a este fenómeno social. 

Ü    Nos llamó poderosamente la atención el “ritual” que sábado tras sábado se repite con las mismas características: En primer lugar todo el grupo espera a que estén al completo para poner el dinero necesario y comprar las bebidas oportunas. Sobre las 12 de la noche, hay más gente en torno a los puntos de venta que en la Plaza Mayor. A continuación, bajan con las “bolsas de bebidas e hielo” a la Plaza y se sitúan, más o menos, donde lo hacen habitualmente. Posteriormente se bebe, se habla, se ríen, se relacionan, cantan, etc. Acabada la bebida o por motivos horarios, marchan a sus domicilios[6]. Los más mayores continuaran por los diversos pubs que configuran la llamada “movida cacereña”. 

Ü    En el caso de frío o lluvia algunos grupos se cobijan en los soportales de la Plaza Mayor. Es “admirable” como soportan las inclemencias del tiempo: La necesidad de hacer botellón es más fuerte.  


[6] Es necesario comentar que la mayoría de ellos no se preocupa en tirar a los contenedores los desperdicios del botellón.